Mi primer acercamiento a Kobato. (Dobato o Patato, dependiendo del idioma en el que lo leamos o veamos) fue con el primer capítulo del anime. Un capítulo simpático que servía para sonreir con las ocurrencias de la protagonista y con los quebraderos de cabeza de Ioryogi (Osoyogi), el perro de peluche que la acompaña, por tener que cuidar y evaluar a una niña tan "inocente" (inocente en plan Nao Kanzaki, vaya).No es que Kobato. vaya a pasar a la historia del manga y vaya a ser nombrada cuando se hable de obras maestras como Monster, El almanaque de mi padre o Eagle (a mí me gusta esta última, en la que se demuestra que el otaku español medio no sale de los mangas de hostias), pero sí es un manga muy entretenido, con capítulos cortitos (salvo el último) y con unos personajes simpáticos a los que no se puede evitar coger cariño, desde el autoritario Osoyogi (os lo dije) hasta la ñoña Kobato. Obviamente no es el mejor manga de Clamp, pero a mí me ha entretenido lo suficiente como para comprar al menos el tomo 2.
Y la segunda lectura es la que para muchos es el mejor manga de humor de la historia, la obra anterior a Dragon Ball, Dr. Slump. Ya había leído en su momento bastante de este manga, pero había olvidado prácticamente todo (lo que es una suerte, porque si no los chistes no me habrían hecho ni la mitad de gracia). Un manga hilarante, en el que no hay tregua. Cuando no te has acabado de reír de una ocurrencia, ahí viene otra, dispuesta a golpearte en la cara y no dejar que te relajes.Un gran manga, sí señor, al que la única pega que se le puede sacar es que hayan reutilizado la traducción que hizo Jesús Pece en su momento. ¿Por qué no traducirla de nuevo? Una edición definitiva merecería una traducción a la altura. Si en el primer número nos encontramos una referencia a Julio Iglesias, a saber qué nos depararán los catorce números restantes. No obstante, un manga que todos deberíais tener en la estantería, por antigua que sea.






